viernes, 20 de noviembre de 2015

El cóctel está servido... el tiro entra en tu vida.

¿Cómo se aficiona y continua uno en esto del tiro al plato?

Pues en mi caso, la combinación comienza y se alarga afortunadamente durante muchos años, concretamente desde apenas los 12 años, mucho más de la mitad de mi vida agarrada una escopeta:

-Padre tirador al que acompañas cada fin de semana que su trabajo se lo permite;  primero viéndole tirar, para luego que te sorprenda un día con una preciosa escopeta, por la cual sientes adoración y conservas como un tesoro; y sin darte cuenta ya estas pegando tiros a su lado.
-Familia que desde siempre  te apoya incondicionalmente,  con gran esfuerzo económico y de tiempo, haciéndose miles de kilómetros apenas sin dormir para verte muchas veces hacerlo fatal, y otras pocas medianamente bien.Que además pasan las horas a miles de kilómetros pegados a la pantalla del ordenador, y ver asi, sí los resultados tan complicados de lograr aparecen en el momento necesario y clave.Y que a pesar de todo esto, aun confían en que algún día, puedas cumplir tus difíciles y costosos sueños.


-La confianza de que alguien se fije en ti, y que esté convencido de que puedes hacerlo mejor, y que solo es cuestión de tiempo, tiempo que se alarga muy pesadamente por no poder demostrar lo que soy capaz de hacer entrenando, y que aún se me resiste compitiendo.

-Esas marcas que un día te ven aparecer, y prácticamente a ciegas, deciden apoyarte y confiar en que esos pasos vacilantes que suponen unas veces estar arriba, y otras veces estar abajo, merecen la pena de ser ayudados durante años.

-Tiradores y más tiradores, sus familias y sus parejas, todos de distintos puntos de España, pero que un día, de repente ves en una tirada o en un entrenamiento, luego los vuelves a ver una o dos veces más, te vas conociendo, y que poco a poco son tus amigos, se vuelven prácticamente todo tu círculo social dentro y fuera del tiro, y son ellos los que muchas veces hacen entretenido cualquier minuto de tiempo en el campo o sin estar en él.


-Novio tirador. Qué decir de aquel que conoces desde hace 14 años, que primero es un conocido, luego un compañero más, luego tu amigo, y más tarde, con la alineación de planetas hace 8 años, se convierte en tu pareja y en un gran apoyo cada día. Y no olvidar a la familia del novio tirador, apoyo y más apoyo, compartiendo tus alegrías y tristezas como propias de su misma familia


Y el cóctel está servido…

Tirar al plato se vuelve parte de tu vida, o al menos eso intentas; intentas que sea un pequeño trozo de ella. Aunque sinceramente a veces te apetezca mandarlo todo a “freír espárragos”, porque como bien se dice: “no es oro todo lo que reluce”.  Y en el deporte, como en la vida misma, ni todo es bueno, ni todo es malo.


Pero como seres humanos totalmente racionales que somos (o eso creo), es que siempre lo bueno no debe pesar más, sino mucho más que lo malo, sino fuera así, esta vida no estaría hecha para nosotros.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Un pequeño impulso positivo puede cambiar el mundo.

Me encanta leer desde bien pequeña, como así lo demuestran la cantidad de libros que mi madre me regalaba, y que aún continua haciendo, considera que leer es muy bueno, y que no se puede perder esa afición, que razón tiene. Leer permite a la mente no tener límites en nuestras vidas, y como nos vamos a negar a vivir sin límites, aunque sea temporalmente; así que a volar la imaginación se ha dicho.  

Y ahí están todas esas cantidades enormes de libros que continúan en estanterías y estanterías… ¡Sí!, lo confieso, yo soy de papel, de las chapadas a la antigua, y de aquellas que piensan que eso de tirar un libro es el mayor pecado cultural, pero sí, también confieso, para esos interminables viajes de avión, bus, tren, metro… Dispongo de la última tecnología, un ebook, que una tampoco se puede doblar la espalda para llevar un mega bolso necesario para trasladar la ultima trilogía de Ken Follet; la tecnología también está ahí para mejorar nuestras vidas.

Y por otro lado, siempre me atraía la idea de escribir, pero no me veía capaz. Tal vez, por falta de imaginación, miedo al ridículo, o simplemente de que narices voy a escribir yo, una persona que no es experta en nada, una licenciada en una carrera con miles de personas igual, que buscan trabajo y que resumidamente deben de pagar por trabajar.

Así que, continua la misma pregunta, ¿de qué voy a escribir?

Y en esas ocasiones de la vida, y más bien, contadas con los dedos de la mano, algo surge de repente, y se me presenta una oportunidad de buscar patrocinadores económicos para poder seguir compitiendo,  y pienso, ¿y no puede ser esta mi oportunidad para aportar mi granito de arena y dar a conocer el deporte que practico?
Tal vez no entiendo mucho técnicamente, ni tal vez psicológicamente, ni tampoco soy de las mejores en tirar. Con un país que dispone de buenísimos tiradores y entrenadores, que saben de todo esto y mucho más, no es mi idea ser una experta, ni mucho menos mi intención de dar clases de tiro, ni secretos de romper platos, eso no es lo mío.

Simplemente y sin necesitar ninguna razón más: me gusta, me apasiona y llevo toda la vida alrededor de lo mismo. Y se me pasa por la cabeza, porque no hablar de ello y aprovechar todo este “tirón busca patrocinios” para hablar de lo que me gusta, y mostrarlo mas allá de mis amigos y compañeros, ya que ellos ya saben lo que es el tiro, y están aburridos de verme y aguantarme cada fin de semana.

Y entonces, después de toda esta parrafada, porque no intentar que un día alguien se encuentre con este blog mientras “cacharrea” por Internet y simplemente diga: “que curioso, a ver de qué trata… pues no sabía que existía eso… y entonces, ¿tenemos españoles que son campeones internacionales en esto?”.  Y que más tarde pueda pensar: “por probar o ver lo que es, no pierdo nada…”

Y qué ocurriría si de esa cantidad de curiosos que se acercan a una afición tan sumamente desconocida, puedan aparecer personas de muchos y diversos sectores. Porque no nos engañemos, somos muchos y de distintos mundos, y de ahí quien no dice, que pueda surgir la repercusión mediática y un interesante impulso económico.


Así que señoras y señores: “Nunca se sueña en vacío, solo falta un pequeño impulso en la misma dirección, y entre todos podemos mover el mundo a nuestro antojo”.